lunes, 27 de abril de 2009

"JUSTÍN: CARICATURAS CON SABOR CARIBE"


Calmado, amable, sonriente, y ante todo, dispuesto a hablar del arte que en sus propias palabras "le ha dado para vivir", llegó el maestro Justín puntual a su cita con el grupo Kasube, en la Biblioteca Distrital Jorge Artel de Cartagena, la idea era realizar un taller de caricaturas, sencillo en el cual los asistentes aprendieran lo más básico respecto a este arte, pero para su sorpresa, más que eso obtuvieron un taller lleno se sonrisas y consejos de vida para artistas y para cualquiera que quisiera escuchar.


Justín ha sido caricaturista por mas de 50 años, ha publicado en periodicos como El Universal, El Heraldo, La Verdad, solo por nombrar algunos; y está cargada de temas sociales como el patrimonio, la cultura y la sexualidad, que con un fino sentido del humor expresan mensajes que facilmente pueden ser entendidos por niños y adultos.

El trazo de su dibujo es limpio y preciso complementado perfectamente con formas simples, se inspira en la cotidianidad y toma como protagonistas a personajes de la farandula y la politica nacional e internacional. En fin, es un trabbajo que vale la pena tomarse un tiempo para disfrutar.







Lyz M. Lasckar

viernes, 24 de abril de 2009

YO TAMBIÉN SOY UNA "DISNEY PRINCESA"


Recuerdo que tenía siete años cuando fui al teatro Colón, con mis padres y mi hermanita de cinco años, a ver “La Sirenita” de Walt Disney. Estaba extasiada al ver mi historia favorita de Andersen en la pantalla grande, si bien no era tan trágica como la original, aquella protagonista llena de fuerza y determinación, dispuesta a enfrentarse a lo que fuera por alcanzar sus sueños, me cautivó por completo.

Pero mi encuentro con las “Disney princesas” no empezó allí. Desde que puedo hacer memoria no había una sola película de la Disney que no viera, tenía, y aún a mis 25 años, tengo mi habitación llena de accesorios de las princesas Disney: muñecas, abalorios, sábanas, ropa, zapatos, diademas, cuadros, películas, música…y en fin todo al respecto.

Gracias a esto, a simple vista pertenezco a ese inmenso grupo de consumidores de la sociedad del espectáculo que Walt Disney creó alrededor de sus productos; pero, si esto lo analizamos a la luz de la teoría del “Uso social de los medios” propuesta por Martín Barbero, nos encontraremos con cómo estas princesas se han transformado ligadas al proceso de evolución del papel que juega la mujer en la sociedad, y a su vez, han permitido a las receptoras acoger la propuesta de la mujer que se ha forjado en medio de las luchas feministas del ultimo siglo desde los diferentes contextos sociales en que nosotras nos desarrollamos.

Comenzando con “Blancanieves” en 1937, la princesa típica que mostraba a la mujer ama de casa a la espera del hombre que la rescatara, sumisa e indefensa, pasando por la determinada “Sirenita” (1989) de quien ya hemos hablado, “La Bella y la Bestia” (1991), donde Bella es una joven intelectual que se rehúsa a depender de un hombre para poder desenvolverse en el mundo; “Mulan” (1998) la joven china, luchadora, que va a la guerra vestida de hombre, en defensa de su familia, y termina salvando a su pueblo; hasta llegar a Maddy “The Frog princess”, de la que aunque apenas encontramos algunos trailers, presenta a la primera princesa negra de Walt Disney.

Con todo este recorrido, en mi opinión se dejó atrás el tipico esteriotipo de la obediente rubia con piel de porcelana, y se tomó de lo popular, a la mujer que como yo y muchas otras, luchamos día a día por salir adelante, desde un mundo que varia entre el negro y el rosa, sin dejar nuestra femineidad de lado, rompiendo con pequeños detalles la opresión machista y los esteriotipos en que durante decadas fuimos encasilladas, y utilizando el mestizaje del que los mensajes estan compuestos para obtener lo mejor de ellos y hacerlos complices en la construcción de nuevos espacios en que desarrollarnos. Por esto: “Yo también soy una Disney Princesa”.

Lyz M. Lasckar

jueves, 2 de abril de 2009

Un día de radio



Mientras los sonidos se mezclan y van dibujando a grandes trazos historias, que al calor de las voces se colorean como aquellas paginas del primer libro de dibujo que use en preescolar. Parece difícil creer que dos medios, aparentemente tan diferentes, tengan tanto en común. Y es que en mi corta experiencia frente al micrófono las palabras que revolotean de aquí para allá, han logrado fascinarme, casi tanto, que cuando tomo un lápiz y dejo que "Mi musa" hable por mi.


Contar algo, decirlo de la mejor manera y dejar que otros pinten el cuadro mental, se sientan sumergidos en el, se dejen inundar de los sentimientos que en la radio el presentador, y en la historieta el guionista, e incluso, el dibujante quieren transmitir, al final no son más que dos técnicas distintas para conseguir un mismo fin. La radio puede parecer aveces obsoleta, al igual que a veces lo parece la historieta, puede parecer que solo sirva para escuchar música y chistes flojos de gente que no para de hablar.
Para otros, es compañía en zonas alejadas, es el calor humano que aparece distante, es la puerta a un mundo basto y extraordinario, que si bien esta cargado de noticias tristes y oscuras, también no colma de felicidades con la sencillez de un suspiro. igual pasa con la historieta, llena de elementos que se confunden y sobreponen, que parecen estar ahí y al tiempo esconderse, nos captura con su peculiar atemporalidad, que nos sumerge y transporat a lugares fantasticos, nos cuenta sobre alternativas inpensables, y captura nuestro ser hasta convertirnos en fieles seguidores.

Estos dos medios de comunicación uno impreso y otro llamado "electronico", comparten además la calidad humana que laboriosamente trabaja para traernos un producto final, que si bien seguirá las consignas propias de los ideales y pensamientos de los directores del medio al que pertenecen, dejan abiertas puertas a la interpretación del lector o escucha que entre fondos y formas creara su propia concepción.


Lyz M. Lasckar