Una mujer ideal debe ser dulce, delicadada, amable, leal, sincera, dedicada, perseverante, debe saber escuchar y callar, y ser buena en los oficios domesticos. Debe cuidar de su "marido", esposo, novio, tinieblo o como quiera llamarsele, y, ante todo, debe tener entre sus metas ser mamá. Como quien dice: "un dechado de virtudes". Yo digo que eso no es así, pero aun quedan infinidades de hombres (y aún más mujeres) que estan convencidos, y defienden a capa y espada, que así debe ser, como si se tratase de una ley natural inviolable.
A mi me resulta curioso entonces ver que en pleno siglo XXI, el discurso feminista (con todo el respeto de quienes lo defienden), siga utilizandose indiscriminadamente, en muchos casos, como una excusa, para que una cantidad de chiquillas inconcientes, de la manera más descarada, entren en excesos del libertinaje, dando connotaciones negativas a lo que se busca, hechando por tierra lo que cientos de mujeres han venido dignificando: "el ser mismo de lo que es la mujer".
No voy a entrar en polémicas diciendo que actos son correctos y cuales no, sería demásiado pretencioso creer tener la razón respecto a un tema tan espinoso. Simplemente, a mi me parece que hombres y mujeres tenemos iguales capacidades y derechos, eso de que "el hombre es mas fuerte", es gracioso, cuando he visto a muchos tipos rudos llorar con un cólico renal, cuando las mujeres mensualmente soportamos los cólicos mestruales no uno, sino tres y cuatro días, con diferentes intensidades, y agregando cada vez algunos extras: dolor de cabeza, del bulsto, nauseas, y otras más... "Qué la mujer es más sensible que el hombre" . En tonces que pasa con los chicos que de la emoción lloran viendo un partido, los que se ponen sentimentales con una canción, los que desconsolados lloran porque los dejó el amor de su vida... Y así, podría seguir tratando de desmitificar todas esas premisas mandadas a recojer.
Todo esto me lleva a pensar: ¿Por qué una mujer no puede leer un hentai?¿Por ué el hombre no puede disfrutar de un shoujo? En las historietas, igual que en la vida real, hay de todo y para todos. No hay que despreciar las hermosas proporciones que dibuja el maestro Tony Taka cuando pinta unas chicas bellisimas, que a más de una mujer nos produce un poco de envidia. Y tampoco dben los chicos buscarle defectos a personajes como mi adorado Touja de Yuu Watase, solo porque hacen suspirar a todas las chicas.
Las mujeres y los hombres de los comics son heroes y heroinas, villanos, intelectuales, brabucones, distraidos, que sacan a relucir lo mejor y lo peor de la personalidad de los seres humanos. Con sus multiples oficios, y sueños de grandeza siempre en busca de la felicidad. Cada historia es valida desde su forma y su fondo, porque cada una, algunas más originales que otras, aportan a desentrañar los anhelos de sus autores y lectores, y en general, de la gente común que puede sorprendernos cuando menos lo esperamos.
¿Quién no ha soñado con tener el poder de cambiar el mundo? ¿Con conseguir la gloria? ¿Con tener superporderes?... Por igual hombres y mujeres. Sin embargo, lo cierto es que aun en las historietas, se marcan abismos entre géneros, que no me parecen justos. Por ejemplo, en el caso de los superheroes, los cuales son hombres en su mayoría. En este tipo de historietas, la mujer, aún la heroína, tiende a ser una figura necesitada de una atención permanente por parte de los compañeros masculinos; pues siempre está al borde del peligro, secuestrada, debilitada... a la espera de que un hombre la rescate. ¿Será este un ejemplo de la necesidad masculina de demostrar su superioridad? o, tal vez, de las mujeres que sueñan desesperadamente con que el principe azul las rescate?. Yo no me imagino un mundo plagado de damiselas en peligro.
Por tanto, es mi humilde opinión, que no hay nada más lejos de la realidad que una verdadera equidad de género, pues no hay igualdad desde que en las mentes de los propios hombres y mujeres no se cree un cambio en la forma de pensar, y por tanto de actuar. Hay que reconocer que cada género tiene sus particularidades, y que estas van más allá de su anatomía. Pero, también hay que olvidarnos de tontos enfrentamientos por sin sentidos como el lugar de cada uno, como si fuese algo excluyente, cuando lo cierto es que la sociedad la construimos conjuntamente, hombres y mujeres, que deberíamos tener iguales oportunidades para decidir sobre si mismos, como seres diversos, en una atmosfera de respeto y aceptación mutua. Como personas que debemos convivir armónicamente y cuyo aporte a la sociedad, por pequeño que parezca, toma valor al unirse a la colectividad, siendo valioso en la medida en que es incluyente y justo con cada uno de los individuos.
A mi me resulta curioso entonces ver que en pleno siglo XXI, el discurso feminista (con todo el respeto de quienes lo defienden), siga utilizandose indiscriminadamente, en muchos casos, como una excusa, para que una cantidad de chiquillas inconcientes, de la manera más descarada, entren en excesos del libertinaje, dando connotaciones negativas a lo que se busca, hechando por tierra lo que cientos de mujeres han venido dignificando: "el ser mismo de lo que es la mujer".
No voy a entrar en polémicas diciendo que actos son correctos y cuales no, sería demásiado pretencioso creer tener la razón respecto a un tema tan espinoso. Simplemente, a mi me parece que hombres y mujeres tenemos iguales capacidades y derechos, eso de que "el hombre es mas fuerte", es gracioso, cuando he visto a muchos tipos rudos llorar con un cólico renal, cuando las mujeres mensualmente soportamos los cólicos mestruales no uno, sino tres y cuatro días, con diferentes intensidades, y agregando cada vez algunos extras: dolor de cabeza, del bulsto, nauseas, y otras más... "Qué la mujer es más sensible que el hombre" . En tonces que pasa con los chicos que de la emoción lloran viendo un partido, los que se ponen sentimentales con una canción, los que desconsolados lloran porque los dejó el amor de su vida... Y así, podría seguir tratando de desmitificar todas esas premisas mandadas a recojer.
Todo esto me lleva a pensar: ¿Por qué una mujer no puede leer un hentai?¿Por ué el hombre no puede disfrutar de un shoujo? En las historietas, igual que en la vida real, hay de todo y para todos. No hay que despreciar las hermosas proporciones que dibuja el maestro Tony Taka cuando pinta unas chicas bellisimas, que a más de una mujer nos produce un poco de envidia. Y tampoco dben los chicos buscarle defectos a personajes como mi adorado Touja de Yuu Watase, solo porque hacen suspirar a todas las chicas.
Las mujeres y los hombres de los comics son heroes y heroinas, villanos, intelectuales, brabucones, distraidos, que sacan a relucir lo mejor y lo peor de la personalidad de los seres humanos. Con sus multiples oficios, y sueños de grandeza siempre en busca de la felicidad. Cada historia es valida desde su forma y su fondo, porque cada una, algunas más originales que otras, aportan a desentrañar los anhelos de sus autores y lectores, y en general, de la gente común que puede sorprendernos cuando menos lo esperamos.
¿Quién no ha soñado con tener el poder de cambiar el mundo? ¿Con conseguir la gloria? ¿Con tener superporderes?... Por igual hombres y mujeres. Sin embargo, lo cierto es que aun en las historietas, se marcan abismos entre géneros, que no me parecen justos. Por ejemplo, en el caso de los superheroes, los cuales son hombres en su mayoría. En este tipo de historietas, la mujer, aún la heroína, tiende a ser una figura necesitada de una atención permanente por parte de los compañeros masculinos; pues siempre está al borde del peligro, secuestrada, debilitada... a la espera de que un hombre la rescate. ¿Será este un ejemplo de la necesidad masculina de demostrar su superioridad? o, tal vez, de las mujeres que sueñan desesperadamente con que el principe azul las rescate?. Yo no me imagino un mundo plagado de damiselas en peligro.
Por tanto, es mi humilde opinión, que no hay nada más lejos de la realidad que una verdadera equidad de género, pues no hay igualdad desde que en las mentes de los propios hombres y mujeres no se cree un cambio en la forma de pensar, y por tanto de actuar. Hay que reconocer que cada género tiene sus particularidades, y que estas van más allá de su anatomía. Pero, también hay que olvidarnos de tontos enfrentamientos por sin sentidos como el lugar de cada uno, como si fuese algo excluyente, cuando lo cierto es que la sociedad la construimos conjuntamente, hombres y mujeres, que deberíamos tener iguales oportunidades para decidir sobre si mismos, como seres diversos, en una atmosfera de respeto y aceptación mutua. Como personas que debemos convivir armónicamente y cuyo aporte a la sociedad, por pequeño que parezca, toma valor al unirse a la colectividad, siendo valioso en la medida en que es incluyente y justo con cada uno de los individuos.
LYZ M. LASCKAR