domingo, 22 de febrero de 2009

Redescubriendo la historieta


- ¡Me lei un comic senscional esta semana! - afirmó un viejo amigo mio.

Recuerdo mirarle algo incredula mientras el emocionado no paraba de hablar de viñetas de fondos y formas, que para mí no tenían mucho sentido en aquel momento, pues me era imposible concebir que un "librito lleno de dibujos" fuese mejor que una obra literaria tradicional.Sin embargo me decidí a ojear aquel maravilloso trabajo del que mi amigo hablaba, pensando, que una vez lo leyera ratificaría que eso era cosa de niños y frikis.


Tomar por primera vez una historieta, leerla, intentar comprender su secuencia, que significan esas palabras que aparecen de pronto y a las cuales no podría otorgarse un significado literal, se convierte en una aventura digna de recordar. A medida que me adentré en la historia que aquellas hojas me contaban, cargada de elementos iconicos y verbales, se transformó lentamente mi concepción respecto a este medio de comunicación.

Ahora, varios años después, y con miles de historietas leídas, me pregunto: en el mundo actual, ¿Cómo hemos podido dejar de lado una herramienta comunicativa que bien puede sernos útil en nuestra práctica profesional como comunicadores? ¿No es acaso la historieta un medio que comunica? ¿No sirve la historieta como medio pedagógico e informativo? ¿No nos entretienen sus páginas transmitiéndonos mensajes tan variados como la personalidad del hombre?...

Aún respondiendo afirmativamente no solo a estos interrogantes, sino también, a muchos más que podríamos plantear, tenemos que en la época en que el abordaje político-cultural comunicativo nos habla de recibir mensajes y mediarlo a través de nuestra identidad y de las capacidades que adquirimos, seguimos en la oscuridad de ser una masa que no termina a apartarse de los paradigmas tradicionales.
- ¡Exprésate! ¡Comunícate!...- Se escuchan como un eco imperativo y urgente estas palabras.


No obstante, esta expresión esta mediada por una serie de elementos que la enriquecen y transforman a través de la capacidad de los sujetos de nos ser entes pasivos, sino, por el contrario: de intervenir en el texto, en la historia, en el devenir de la sociedad, e interpretarlo, reconstruyéndolo a partir de la realidad de su grupo social.

Tal vez ellos no lo sepan a ciencia cierta, pero los jóvenes historietistas hacen parte de esa población que comienza a despertar, y que tiene en sus manos herramientas de cambio poderosas, si saben utilizarse. El simple hecho de saber moldear e interpretar, como si se tratase de lo más común, los lenguajes verbo icónicos y sus infinitos elementos que encierran mensajes, contenidos en una estructura que es casi un misterio para tantos profesionales de la comunicación, aún en esta época; y de poder transmitir de esta misma forma las voces calladas por otros medios.

La historieta les permite adoptar posturas, transformarse a sí mismos y a otros, alcanzar poblaciones juveniles e infantiles que tienden a despreocuparse de los acontecimientos mundiales, tal como la experiencia nos lo presenta, y captar seguidores, que a su vez también podrán ser generadores de cambio; dándole fuerzas a los débiles, armas a los desarmados y ante todo una identidad a quienes parecen cada día confundirse más en la gran masa sin rostro sumergida en eso a lo que llaman globalización.


Lyz M. Lasckar

viernes, 20 de febrero de 2009

"Un poco de historia sobre la historieta"

El cómic nace casi al mismo tiempo que el cine; desarrollando su particular lenguaje icónico, su origen está vinculado a las características económicas, sociales y culturales de la sociedad que se originan.

Desde siempre el hombre ha utilizado imágenes con el fin de cumplir funciones comunicativas básicas de transmisión, información y entretener. Al hablar de los antecesores de la historieta o cómic, es inevitable nombrar los murales egipcios en forma de tira (que incluían imagen y texto), las cristaleras, el tapiz de Bayeux, las bandas que rodean las columnas romanas conmemorativas (como la Trajana o la de Marco Aurelio), los retablos medievales y los aleluya (con los que, mediante imágenes, se explicaban al pueblo historias, crímenes y sucesos en general), los dibujos de las civilizaciones precolombinas e incluso las primitivas pinturas rupestres. Sin embargo, su historia se relaciona más correctamente con la de la imprenta. Se considera uno de los primeros antecedentes del comic publicado en la prensa una litografía satírica de Napoleón Bonaparte, del caricaturista ingles James J. Gillray, hacia 1800. No obstante, se atribuye la creación de las historietas modernas al humorista ginebrino Rodolphe Topffer quien desarrollo una serie de obras dirigidas a un público adulto en el cual se mezclaban textos e ilustraciones que se sucedían unas a otras, en el año de 1829.

Sin embargo, es hacia finales del siglo XIX cuando aparece la primera pagina viñetada como tal en el periódico “New York World”, por el dibujante Richard F. Outcault. El personaje que crea es “The Yellow Kid” un chino vestido con un largo camisón amarillo de los barrios populares de Nueva York. Posteriormente, el boom de las historietas trae consigo la aparición de diferentes obras alrededor de todo el mundo. Ya en los años 30 comienzan a cimentarse las grandes casas comerciales de historietas estadounidenses que traen consigo la propuesta de una serie de personajes con superpoderes que vienen a salvar al mundo de la situación crítica en que este se encontraba sumergido.
Varias décadas después se relegan las historietas a un segundo plano en occidente hasta el punto de llegar a categorizarse como un género meramente para niños. Mientras tanto, alrededor del mundo, en países como Japón, maestros de la talla de Osamo Tzuka, emprenden empresas que llevan a potencializar y explorar los diversos beneficios de este medio comunicativo.Ya hacia los años 70 el mundo occidental empieza una nueva conciencia acerca de las virtudes de la historieta cuyo límite se confunde con el naciente género de la novela gráfica, creándose casas comerciales independientes que buscan consolidar una vez más la historieta como un claro ejemplo de la utilización del lenguaje verbo icónico.
Lyz M. Lasckar

La historieta y la Comunicación




Denominada el noveno arte, la historieta es una narración realizada por medio de una serie de imágenes sucesivas, elaboradas con diferentes técnicas y sustratos, que pueden o no estar acompañada de textos, y cuya estensión es variable. Existen muchos ejemplos famosos como Batman, Dragon ball, Superman, Sailor moon, Spiderman, Snoopy, mafalda, entre otros.


Tal vez el mayor logro de la historieta es su capacidad de unir la expresión gráfica (ilustraciones) con una parte casi literaria, que crea un medio de comunicación fácilmente entendible y atractivo para personas de cualquier edad.


La historieta como medio de comunicación masivo presenta en su composición un contenido manifiesto representado por sus elementos constitutivos, lo que todos vemos; y otro latente, que no es más que esa interpretación que será mediada específicamente por la capacidad o elementos que le permitirán entender y decodificar los mensajes en función de su grupo social al receptor.

No obstante, esta recepción crítica solo será eficaz si se apoya en las herramientas comunicacionales pensadas y elaboradas con detenimiento por el autor, quien las utilizará para conseguir que el mensaje sea asimilado por el receptor con claridad, y por tanto conseguir que la información transmitida cause el impacto deseado.

De esta forma el noveno arte llega a nuestros territorios para mostrar una nueva línea de expresión y comunicación, que enriquece activamente ese proceso de mestizaje cultural. Sentimientos, criticas, opiniones… hallan su campo de acción a través de trazos, perspectivas, sombras y exclamaciones de todas aquellas cosas que muchas veces se quedan enredadas entre pensamientos e impulsos, convirtiéndose en una voz contundente de autores y seguidores de este género.
Lyz M. Lasckar

martes, 17 de febrero de 2009

"Las Notas de Lyz"

Un gran saludo para todos!



"Las notas de Lyz" será un espacio en el cual presentaré diferentes temas encaminados a presentar a la historieta no solo como un elemento artístico, sino como uno de los principales medios de comunicación no solo a nivel nacional sino internacional, y ante todo como un icono de la cultura mundial, indistintamente del nombre que reciba: tebeo (España), fumetti (Italia), comic (EEUU), manga (Japón), manhwa(Korea)... pues la historieta no son solo una serie de cuadros acompañados con palabras, sino un medio de comunicación de gran versatilidad ya que permite llegar a diferentes tipos de público, abordando temas, que abarcan la percepción del artista, del mundo, sus emociones y sentimientos; recogen el sentir de su autor y la sociedad en que se desenvuelve así en apariencia se desarrolle en luegares inexistentes.Por medio de la historieta también podemos educar de forma didáctica, sirviendo como medio de información, pues transmite ideas y conocimientos, y plasma el reflejo de la realidad social y cultural del mundo y sus diferentes problemáticas.


En este espacio todos estan invitados a compartir sus opiniones, intercambiar ideas y comentar sobre los temas publicados e incluso proponer otros relacionados con la cultura y la historieta.


Así que nos vemos.




Lyz M. Lasckar