viernes, 24 de abril de 2009

YO TAMBIÉN SOY UNA "DISNEY PRINCESA"


Recuerdo que tenía siete años cuando fui al teatro Colón, con mis padres y mi hermanita de cinco años, a ver “La Sirenita” de Walt Disney. Estaba extasiada al ver mi historia favorita de Andersen en la pantalla grande, si bien no era tan trágica como la original, aquella protagonista llena de fuerza y determinación, dispuesta a enfrentarse a lo que fuera por alcanzar sus sueños, me cautivó por completo.

Pero mi encuentro con las “Disney princesas” no empezó allí. Desde que puedo hacer memoria no había una sola película de la Disney que no viera, tenía, y aún a mis 25 años, tengo mi habitación llena de accesorios de las princesas Disney: muñecas, abalorios, sábanas, ropa, zapatos, diademas, cuadros, películas, música…y en fin todo al respecto.

Gracias a esto, a simple vista pertenezco a ese inmenso grupo de consumidores de la sociedad del espectáculo que Walt Disney creó alrededor de sus productos; pero, si esto lo analizamos a la luz de la teoría del “Uso social de los medios” propuesta por Martín Barbero, nos encontraremos con cómo estas princesas se han transformado ligadas al proceso de evolución del papel que juega la mujer en la sociedad, y a su vez, han permitido a las receptoras acoger la propuesta de la mujer que se ha forjado en medio de las luchas feministas del ultimo siglo desde los diferentes contextos sociales en que nosotras nos desarrollamos.

Comenzando con “Blancanieves” en 1937, la princesa típica que mostraba a la mujer ama de casa a la espera del hombre que la rescatara, sumisa e indefensa, pasando por la determinada “Sirenita” (1989) de quien ya hemos hablado, “La Bella y la Bestia” (1991), donde Bella es una joven intelectual que se rehúsa a depender de un hombre para poder desenvolverse en el mundo; “Mulan” (1998) la joven china, luchadora, que va a la guerra vestida de hombre, en defensa de su familia, y termina salvando a su pueblo; hasta llegar a Maddy “The Frog princess”, de la que aunque apenas encontramos algunos trailers, presenta a la primera princesa negra de Walt Disney.

Con todo este recorrido, en mi opinión se dejó atrás el tipico esteriotipo de la obediente rubia con piel de porcelana, y se tomó de lo popular, a la mujer que como yo y muchas otras, luchamos día a día por salir adelante, desde un mundo que varia entre el negro y el rosa, sin dejar nuestra femineidad de lado, rompiendo con pequeños detalles la opresión machista y los esteriotipos en que durante decadas fuimos encasilladas, y utilizando el mestizaje del que los mensajes estan compuestos para obtener lo mejor de ellos y hacerlos complices en la construcción de nuevos espacios en que desarrollarnos. Por esto: “Yo también soy una Disney Princesa”.

Lyz M. Lasckar

4 comentarios:

  1. Hola Rose:

    Sin dudad Walt Disney ha injerido en la forma que se percibe a la mujer de hoy. Ha dejado enla mente un nuevo estereotipo.

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  2. Es triste ver como la sociedad cambia con los años; hace tan solo diez años nuestras niñas jugaban y soñaban ser disney princesas,hoy en dia ma mayoria quieren ser o imitar a cantantes como los RBD o Britney spears, que lo unico que hacen es salir desnudas en publico, en hora buen todavia hay quienes se acuerdan de esa magica epoca dorada... arriba las disney princesas.


    att juan carlos herrera

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  3. yo tambien soy una Disney princesa, jijijiji.
    Eso que nadie lo dude

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  4. Felicitaciones! Supongo que la vida tambien puede ser en azul y negro, jajaja. Me parece que hace un tiempo una actriz de Hollywood dijo que Disney debería hacer una heroina afro. Y vaya que le hicieron caso. No estoy seguro si fue angelina Jolie o Cameron diaz, pero fue justo a tiempo por que despues del actual gobierno no creo que impacte tanto.

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