-…Tal vez el frío de la mañana nos hable de algo más que del clima… - suspiro e intento seguir con mi vida “normalmente”, lejos de aquellas cosas que ya nadie quiere ver aunque estén retratadas en nuestro rostro.
Son innumerables las horas que pasamos hablando de la gran sociedad de la información, de la comunicación, pero que al final no encierra más que el titulo que ahora ostenta: “la sociedad del espectáculo”. En este: la moda, la marca, la apariencia lo es todo; como si a través de ellos y sus objetos se moldeara la personalidad del individuo, olvidando que la realidad va mas allá de la imagen que en la pantalla del televisor o del computador, nos muestra que posición debemos tomar hoy, y que actitud vestiremos ante un mundo que se fracciona y reescribe a conveniencia de unos pocos y que sumisos aceptamos mientras nos fundimos con esa masa de autómatas que se hacen llamar personas.
Los diferentes medios de comunicación, entre estos la televisión, la historieta con sus diferentes géneros, el cine, y en especial el cine norteamericano, juegan uno de los principales papeles en esta sociedad del espectáculo que se vale de las imágenes como su mejor aliado: los personajes que se convierten en nuestros héroes descaradamente publicitan una u otra marca, nos hacen creer que vivimos en un mundo donde Estados Unidos y sus ciudadanos salvarán siempre la situación, nos hacen cómplices del gran “sueño americano”, nos hacen llorar y reír con su música aunque por lo general no la comprendamos, y nos convencen de que no hay mas futuro factible sino seguir sus pasos, porque es nuestra sociedad, son nuestros orígenes los que vienen marcados con el fracaso al estar lejos de lo que ellos han planteado.
Los diferentes medios de comunicación, entre estos la televisión, la historieta con sus diferentes géneros, el cine, y en especial el cine norteamericano, juegan uno de los principales papeles en esta sociedad del espectáculo que se vale de las imágenes como su mejor aliado: los personajes que se convierten en nuestros héroes descaradamente publicitan una u otra marca, nos hacen creer que vivimos en un mundo donde Estados Unidos y sus ciudadanos salvarán siempre la situación, nos hacen cómplices del gran “sueño americano”, nos hacen llorar y reír con su música aunque por lo general no la comprendamos, y nos convencen de que no hay mas futuro factible sino seguir sus pasos, porque es nuestra sociedad, son nuestros orígenes los que vienen marcados con el fracaso al estar lejos de lo que ellos han planteado.
Lamentablemente, convencidos y seducidos por las maravillosas historias que nos presentan a diario los nuevos artistas, en especial los historietistas que crecemos maravillados por las tramas de series como Naruto y Sailor Moon, que soñamo con los superpoderes de Superman y La mujer maravilla, enamorados de los Adonis de los mangas y comic books, terminamos tratando de imitarlos, convirtiendo nuestros trazos en copias algunas veces fabulosas, pero al final una copia de estilos que cualquier aficionado reconocera al instante.
Por eso la invitación es a extasiarnos en las obras de los maestros de todo el mundo y tomar de ellas su técnica, su acabado pulido y trabajado, pero nunca con el fin de copiarlos, pues no hay nada de original en la imitación. No confundamos lo que es hacer un fanart sobre nuestros personajes favoritos, con dedicarnos a hacer viles plagios. Recuerden que así como nosotros nos cansamos de que las historias se parezcan entre si una y otra vez hasta volverse totalmente predescibles, también se aburriran quienes reconozcan en nuestras obras una copia de otra obra.
Así que reitero: la invitación a los nuevos artistas es a construir apoyandonos en el legado de miles de años de arte obras nuevas que seduzcan al publico joven y en las cuales despleguemos toda la riqueza de nuestra propia cultura.
LYZ M. LASCKAR
Exelente nota lyz, me encanto
ResponderEliminaratt criss