jueves, 29 de julio de 2010

"Vale por una sonrisa"

Había ya olvidado lo que se sentia sonreir sin la preocupación de sentir el peso del mundo a tus espaldas, de acallar tus pensamientos y olvidar tdo a tu alrededor, de contener la respiración y retomarla como si fuese tu primer alito de vida, bueno... Tal vez no lo había olvidado, solo intentaba hacerlo por esa costumbre que parece rondar de buscar la manera de deprimirnos más justo el día que nos va mal, para así poder dar rienda suelta al llanto y el dolor y autocompadecernos un rato para luego levantarnos en un ataque de optimismo.
Pero hoy por más que lo intentaba nada me hacía gracia. Entonces comencé a desquitarmelas con todo lo que había en mi cuarto que pareciera "feliz" y terminé por apagar la luz para que los colores rosa, lila y aguamarina de las paredes no me hicieran sentir complacida de como armonizaban y lograban que el lugar tuviese un ambiente calido y acogedor.

Así que sin animos de resignarme tomé mi libreta de dibujos y empecé a garabatear algo, con la escasa luz del computador, cuando al dar vuelta a la página se resvaló un pequeño papel ya gastado, copia de un vale que había con cuidado elaborado hacia varios años para repartir a mis amigos. Mi sorpresa fue tal que no pude evitar sonreir con intensidad pensando en la persona que siempre he querido ser y no en la que siempre soy, y viendo aquel día como otra de esas bromas cosmicas que es mejor no tratar de comprender simplemente me di por vencida: definitivamente no puedo dejar de ser yo.


LYZ M. LASCKAR

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